¿Cuántas
veces te has parado a pensar que hay de bueno en tu vida? ¿Pocas verdad? ¿Y si te
pregunto por las veces que te lamentas al día por lo malo?, ahí la cosa cambia, ¿no es así?. Preferimos vivir enojados constantemente, aislados en la penumbra,
lamentándonos a cada momento por lo miserables que somos, por lo que no tenemos
y deseamos, por lo mal que lo hicimos en el pasado, por esas oportunidades que
dejamos pasar y que no volverán. Y puede que estemos en lo cierto. Hay
oportunidades que no volveremos a tener, errores que ya no tienen solución,
personas que no volveremos a ver y abrazar.
Por eso, piensa
en todo lo que tienes, tanto en lo negativo como en lo positivo, y disfruta la vida, minuto a minuto.
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