Tú que pierdes el control hablando en altavoz hieres mi corazón. Yo tratando de escuchar no me puedo explicar qué extraña sensación. Tú no me quieres entender y me mandas a callar diciéndome que No me debo sorprender, porque así es la realidad de nuestro amor. Y yo, no tengo armas para enfrentarte, pongo mis manos, manos al aire; Sólo me importa hablarte en cuerpo y alma como era ayer. Tú que perdiste el control, te dejaste llevar por la inseguridad, yo que te he visto crecer me puedo imaginar que todo cambiará. Hoy aunque todo siga igual y me mandes a callar diciéndome que tienes que dominar o será el final y yo no puedo así.
Soy un electrón. También algo extraterrestre. Acostumbrada a que me salga todo mal. (Soy tan insegura que lo pongo entre paréntesis por si acaso). No, no y no, niego rotundamente ser tan negadora. De piedra o de cemento, a veces bien flojita. Cuando estoy con gente desconocida no sé hablar. Me hacen feliz pequeñas cosas. Me siento más viva que nunca. En algunos años voy a ser contadora.. y voy a contar 1, 2, 3, 4, 5 hasta el infinito.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario