lunes, 15 de febrero de 2016

¡Puedo gritarle a la luna que como vos no hay ninguno!

La bienvenida más espontánea y sincera del mundo me la diste anoche, después de tantos días sin vernos, me abriste la puerta y me hundiste en tu abrazo hasta dejarme chiquitita, me abrazaste para no soltarme, para que no me fuera más y me diste el beso más simple y lleno de amor. Lo más sincero y tierno que mi alma llegó a sentir, te agradezco por haberme dejado sentirte así tan débil y fuerte a la vez, sin caretearla ni hacerte el canchero, me abrazaste como un nene abraza a su mamá con la fuerza necesaria para dejarme inmóvil ahí PARA SIEMPRE.
Te quiero más de lo que pienso, me querés más de lo que decís, y por eso ♥          gracias.  

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