Él, dulce calavera. Él, corsario de barrio.
Pobre Blancanieves,
nuestro príncipe prefiere a la madrastra,
a la mala del cuento.
Él será la manzana
donde duerme el veneno.
Ella soñará un verso que él nunca escuchará.
Él no trepará sus trenzas una noche de
invierno.
Ella soñará un viaje y no habrá despedidas.
Ni canciones de amor, ni Capuleto y
Montesco.
Crecerán y en la espuma del tiempo
se deshacen sus sueños.
No quedará ni un recuerdo,
ni en la noche un lamento.
Quizá una leve herida
que lavará el olvido
o el agua de la clepsidra .
"nunca dejes de buscarme, la excusa más cobarde es culpar al destino."

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